Saber vivir
Correr nos tiñe. Somos por sobre todas las cosas corredores. Vivimos como corredores y pensamos y actuamos como corredres. Ese policía que pone multas es antes que nada un corredor y así me salvé, me salvó, de una multa de tránsito. El oficinista que ves frente a la pantalla de una aburridisima oficina es en realidad un ultyramaratonista en ciernes que entre la mañana y la tarde o antes o depsues va a salir a correr. Piensa el uno mientras le hace señas al que venía hablando por teléfono y piensa el otro mientras revisa la planilla de empleados en carreras, marcas, ritmos y entrenos. Maldito deporte. El gordo que juega al futbol una vez por semana en el equipo de los divorciados que no es el de los solteros ni el de los casados no piensa en los goles que va a hacer ni en los que hizo o los que no hizo. El marido que acepta jugar contra la cuñada y el marido un partido de paddel no está toda la semana y todo el mes y toda la jornada laboral pensando en como agarrar la pala ni en el efecto que le va a dar a la pelota. Nosotros somos corredores y si 2:59:00 es muchisimo mejor que 3:00:00 aunque el diario dl lunes nunca diga en primera plana y en grande: “Idiota consigue vencerse a si mismo en algo que no le importa a nadie”. Porque ese sería el titular que representaría nuestro triunfo dominguero con el dorsal puesto. ¿A quien le importa que la gente corra? Quiza a los cardiólogos que pueden darse el lujo de ir a jugar al golf con menos temor de que lo llamen a operar un corazón sedentario, pero a nadie mas. ¿Y que clase de gente con un poco de cerebro va a pasarse el año Entrenando para ganarse a uno mismo? No es que este personalmnte en contra de la superacion personal dedicada a algo tan banal. Es sólo que a pesar de haber sido uno me cuesta verme reflejado ene se espejo. Ni vivimos como corremos ni corremos como vivimos. Ambas alternativas son horribles.Sin embargo pareceria que en el mundillo del corredor se nostalgia esa idea de vivir como correr y correr como si en ellos se nos fuera la vida. Y todo esto venía de la diferencia entre correr por una marca de mierda o catar una botella de vino. Unamarathon corrida en 6:00:00 puede ser tan inolvidable y grata como un tinto portugués acido que empieza en la mesa y termina en la cama. Al mismo tiempo una arca de 2:30:00 puede ser tan abominable como un Petrus abierto con ese hijo de puta que prefeririamos que no viniera mas a casa aunque traiga vinos de 3500 euros. Las carreras y los vinos tienen eso en común. No son ni buenos ni malos en si mismos sino que se hacen buenos o malos cuando al recordarlos nos sacan una sonrisa o elegimos olvidarlos. Eso no tiene que ver con saber correr o saber beber sino con saber vivir.